Muchos poco vs. pocos mucho


De un tiempo a esta parte, han aparecido nuevas fórmulas de financiar proyectos, ideas, obras, iniciativas, etc. partiendo desde la propia sociedad civil y llegando directamente al objeto a impulsar. Las nuevas tecnologías han hecho posible materializar que el granito de arena de cada uno se convierta en una montaña de oro, como capital para sacar adelante proyectos empresariales, obras artísticas y culturales o causas solidarias a través de internet.

Diversas plataformas de micromecenazgocrowdfunding funcionan desde la Red como herramientas de financiación colectiva. En España el pionero fue el proyecto de largometraje “El Cosmonauta” -utilizando licencia Creative Commons para reducir las barreras de la creatividad y su distribución-, impulsado por Lanzanos, que cuenta con algunos proyectos sevillanos, y que lleva recaudado desde su nacimiento en 2010 casi un millón de euros. Nos recordaba el community manager de dicha plataforma en las jornadas Patrocinarte, Carlos Otto, que quizá Lola Flores fuera precursora de esta financiación al pedir a cada español una peseta para ayudarla a pagar su deuda con Hacienda.

Asimismo, se abre camino en Andalucía Colbrain, que apuesta por proyectos transformadores. Hay ejemplos también impulsados por mujeres, como La Tahona Cultural, que lanza principalmente proyectos culturales, con una media de 60€ de aportación. La prensa también tiene cabida para relanzar proyectos periodísticos, como se hizo desde Verkami  -herramienta que lleva más de 400 proyectos, gracias a las aportaciones de cerca de 45.000 fans- con la cooperativa MÁsPúblico. El flamenco también es objeto de deseo desde la plataforma Kickstarter. La bailaora Leilah Broukhim, de origen sefardí, promueve el espectáculo Dejando huellas, con varios niveles de recompensa en función de la cantidad del donativo

Rizando más el rizo con estas pequeñas donaciones, hay muestras de campañas solidarias para movilizar a la población utilizando como base las redes sociales, como Grupos de Facebook  “Señoras que … ven morir a sus hijos“. O en el deporte, los clubes de fútbol fomentan la generosidad  de sus aficionados, apelando al sentimiento de pertenencia y orgullo, con miniaportaciones, cuya recompensa es verse en las camisetas de los jugadores.

El beneficio para estos portales de procomún sobre financiación colectiva suele estar entre un cinco y un ocho por ciento si sale a delante el proyecto y un 1% si no tiene éxito. Y las campañas de donación son más efectivas en un intervalo de tiempo corto.

En definitiva, los micromecenas particulares se han abierto camino en detrimento de los grandes patrocinadores oficiales. Es el tiempo de la sociedad civil y la iniciativa privada, con la decadencia del sector público. Es la fuerza de muchos poco frente a pocos mucho.

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