La brecha digital de género


La mayor brecha digital de género está en el acceso a internet a través de los móviles. El nivel de ingresos, el nivel de estudios, la juventud y el empleo son factores que reducen la brecha digital. Sin formación no hay información. La brecha digital de género está en el 7,5% y los datos más negativos son los del acceso desde dispositivos móviles (36,7%).

El incremento de las tecnologías de la información ha traído consigo un acelerado cambio en muchas facetas de nuestra vida diaria, como son la educación, la salud, los quehaceres cotidianos, la política, el empleo y el trabajo, configurándose un nuevo entorno. El uso de internet confiere múltiples ventajas a las personas, desde obtener mejores resultados escolares, conseguir mejores empleos y ampliar las relaciones sociales. Pero todavía, en la autopista de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las llamadas TIC, la mujer no alcanza la misma velocidad que el hombre.

La mayor brecha digital de género (BDG), es decir, la diferencia y dificultad de acceso a la Sociedad de la Información e internet, por parte de las mujeres respecto de los hombres, está en el acceso a internet a través de los teléfonos móviles, con el 36,7%, según datos del Observatorio e-Igualdad, de la Universidad Complutense de Madrid, de la Encuesta sobre equipamiento y uso de Internet en los Hogares (2010), Instituto Nacional de Estadística. Desde 2004, la brecha digital de género, independientemente del modo de entrar en la red, se ha reducido del 24% al 7,5%, en 2010.

The women of social media

En este sentido, la reducción de la brecha en estos últimos años ha sido notable, pero si tenemos en cuenta que la convergencia con los países más avanzados requiere incorporar a las mujeres, la nota no es tan buena. En España, hay algo más de 47 millones de personas, de las cuales las mujeres son un poco más del 50 por ciento. Además, al superar la edad de 50 años, la población femenina se incrementa. Por tanto, no debemos retirar la atención de la brecha digital de género.

En el contexto europeo, la estrategia 2020 de la Unión Europea se basa en un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. De las siete iniciativas emblemáticas, tres afectan a las mujeres: innovación para tener mujeres investigadoras e innovadoras, con la consiguiente generación de empleo; internet de alta velocidad, en empresas y hogares, para llevar a cabo la inclusión digital de las mujeres -esto es la Agenda Digital Europea-; y las nuevas cualificaciones y empleos, basados en las TIC, por lo que la alfabetización y capacitación digital se convierten en una prioridad. Todo este plan se basa en incorporar a las mujeres por y para la igualdad (equidad) e incorporar el talento femenino (eficiencia).

Por todo ello, sería una estupidez dejar fuera de juego los valores que aporta la mitad de la población. Por tanto, en el actual panorama tecnológico, las TIC son un medio para fomentar la igualdad de género. Pero es que ya se contempla en la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que reconoce la necesidad de aplicar el principio de igualdad de oportunidades al ámbito de la Sociedad de la Información, e insta a los poderes públicos a promover la plena incorporación de las mujeres.

La brecha digital de género se divide en tres barreras de acceso tecnológico. La primera brecha TIC es la dificultad a la hora de acceder a la propia tecnología, es un acceso cuantitativo; la segunda dificultad es una brecha de uso, relacionada con la utilización que se hace de las TIC, tiene un carácter cualitativo; y la tercera brecha digital es la circunscrita al uso de los servicios TIC más avanzados, por ejemplo, internet en el móvil. Es aquí donde el porcentaje de personas usuarias desciende significativamente, y la BDG vuelve a incrementarse porque se requiere una mayor habilidad técnica, son acciones más específicas y menos populares.

Sin formación no hay información

Las claves de la alfabetización digital y la superación de la primera brecha digital de género -el acceso a la tecnología- son la edad y el nivel de estudios. En concreto, las mujeres jóvenes (hasta los 34 años) y con estudios realizados -con Formación Profesional y con grado superior universitario- tienen un 1,4 de cuota de acceso. A partir de esa edad, los indicadores son negativos. Esto indica que la alfabetización digital viene de la alfabetización, es decir, cuanto menor sea la educación recibida, más difícil será el acceso a la Sociedad de la Información. Estar estudiando o estar empleada son garantía de acceso a las TIC.

Pero la diferencia no habría que centrarla tanto en cuánto accedemos a internet, sino en para qué accedemos a internet. Para Carmen Seisdedos, consejera técnica en la Junta de Andalucía y especialista en temas de género y Sociedad de la Información, existe una correlación con los roles y estereotipos que las mujeres poseen por socialización de género y “que reaparecen cuando usamos las tecnologías. Me refiero a cuestiones como que, dado que el cuidado y la educación de la familia suele ser una responsabilidad de las mujeres, éstas usan más internet para aquellas cuestiones que se relacionan más con su rol: salud, reserva de viajes, etc. Y menos, otras como el uso de la banca electrónica o la compra de dispositivos informáticos”.

Understanding the Global Digital Gender Gap

En este sentido, el citado estudio del Observatorio de e-Igualdad mantiene que hay una especialización clara en función del sexo; la ventaja masculina se encuentra asentada en todos los niveles educativos y hay unos usos masculinizados de internet, como son la prensa, los juegos, software, la banca y comercio electrónico. En cambio, la utilización de internet se feminiza en los temas relacionados con la salud, la formación-educación, búsqueda de empleo, etc.

Persiste la escasa participación femenina en la conexión mediante dispositivos móviles y, además, los hombres se incorporan con facilidad a la utilización de los formatos más novedosos. Señala Seisdedos que la brecha es mayor con la edad y con los tramos en las que las mujeres dedican más tiempo al cuidado. Para la pedagoga andaluza, esta barrera digital es mayor si la correlacionamos con situaciones en las que la mujer tiene más precariedad, por eso los dispositivos móviles de las mujeres son más tipo GPRS -segunda generación de móviles– que 3G -los smartphones de tercera generación-, con más utilidades que los anteriores, como la velocidad de acceso y los contenidos. Por este motivo, las mujeres se conectan a internet más desde dispositivos no móviles (ordenador). También por el menor poder adquisitivo de la población femenina.

Asimismo, María Luisa, de 70 años y usuaria de internet, corrobora este hecho, ya que utiliza el móvil para hacer llamadas y, para ella, el ordenador sigue siendo la principal pantalla de acceso a la red. Según su experiencia, si la mujer de edad adulta ha trabajado, la dificultad a la hora de entrar en internet se reduce.

Concluyendo, las oportunidades que presenta la Sociedad de la Información para España y las españolas, según el informe e-Igualdad, son que nuestro país ocupa posiciones por encima de las medias europeas en algunos aspectos de la tercera BDG, como es la movilidad (los móviles inteligentes) o la creación de contenidos. Importante en un mercado hispanohablante y multiconectado.

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